jueves, 3 de mayo de 2007

¿Es posible la integración latinoamericana?


Integración Latinoamericana
Las condiciones políticas, la economía y el desarrollo social

Luego de casi dos décadas de dictaduras militares que se instalaron durante los años 70 y 80, la década del 90 terminó por traer de vuelta la democracia a Latinoamérica y, pese a las crisis que se han verificado en algunos países al comenzar el siglo XXI , ninguna de éstas a implicado intervenciones militares ni retrocesos autoritarios como los que abundaron antaño. Y a pesar de la debilidad de las democracias latinoamericanas, a lo menos éste sistema de gobierno predominante en todos los sistemas políticos de la región, se constituye en la base para desarrollar procesos de integración.

Vinculado al desarrollo democrático, otros variados procesos en expansión y desarrollo cimientan el escenario político para la convergencia. Cuestiones como el fortalecimiento y la modernización del Estado, el perfeccionamiento de los sistemas electorales, el desarrollo de poderes locales y procesos de descentralización, la extensión de políticas públicas en salud, educación, derechos laborales y otros aspectos, generan un cuadro inédito en la región, que permite pensar que se está en mejores condiciones comparativas con otros periodos, mas aún, si se aprecia un consenso regional en torno a la necesidad de combinar políticas macroeconómicas responsables con políticas sociales eficaces y lograr crecimiento con equidad , inclusión social y mayores y mejores niveles de participación política.

Si se piensa en Europa, podemos apreciar que uno de los factores principales que ha posibilitado conseguir los niveles de integración que el viejo continente hoy puede exhibir, es el factor de la gobernabilidad, condición que surge del equilibrio de los recursos de gobiernos y gobernantes, por una parte y demandas, apoyo y recursos de los ciudadanos y grupos sociales por otro. (1)

En esa perspectiva, los aspectos mencionados en los párrafos anteriores, se enmarcan en la línea de generar más gobernabilidad, estabilidad y condiciones para la profundización de la democracia en la región, condiciones, que a mi juicio, resultan indispensables para la integración latinoamericana.

Otro dato relevante, se refiere a la hegemonía de gobiernos de corte socialdemócratas, como es el caso de Bachelet en Chile, Alan García en Perú, Lula en Brasil y Kirchner en Argentina. Esta hegemonía se refuerza con la presencia de Chávez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia, que, a pesar de tener discursos más “izquierdistas”, ejecutan planes de gobierno que bien se pueden situar en el ámbito de la socialdemocracia latinoamericana. Este dato, hace pensar que los procesos de integración pueden progresar más aceleradamente, aunque los énfasis y secuencias pueden ser distintos, pues los gobiernos de los países más importantes de la región poseen “sintonía fina” en aspectos políticos e ideológicos, más allá de ciertas competencias de liderazgo que han aparecido y que seguramente seguirán apareciendo.

Una pequeña retrospectiva
Si volvemos la mirada a décadas pasadas, en particular los años 60, en momentos en que estaba en su apogeo el modelo desarrollista impulsado por la CEPAL, “con su idea matriz de industrialización por sustitución de importaciones, modelo que implicaba producir no sólo para los mercados internos de cada país, si no que veía al cono sur como un mercado posible para todos los países de la región” (2), quizá sea plausible afirmar que existían mejores condiciones para la integración, en comparación con las que hoy se verifican.

Efectivamente, la tendencia a la integración regional era amplia y fuerte, basta recordar que Chile fue promotor y líder del Acuerdo Subregional Andino suscrito en 1968 en el marco de la ALALC, Asociación Latinoamericana de Libre Comercio.

Sin embargo, las crisis políticas vividas en casi todos los países, con las luchas entre los exponentes locales del socialismo y el capitalismo, enmarcadas ciertamente por la guerra fría y el mundo bipolar , generaron las condiciones de inestabilidad, que de una u otra manera impidieron avanzar en la generación de modelos de integración. Las dictaduras militares que se hicieron del poder en Argentina, Uruguay, Brasil y Chile, por nombrar algunas, solamente coordinaron e integraron sus servicios de seguridad, como lo acreditan las investigaciones sobre la llamada “Operación Cóndor”.

En los años 60, era predominante la tesis que visualizaba la integración como una condición sine qua non para conseguir una inserción mundial exitosa. Por eso existía coherencia entre esta idea y el “modelo cepaliano de desarrollo por sustitución de importaciones, que planteaba la perspectiva subyacente de hacerse fuertes desde la integración regional para proyectarse al mundo” (3), especialmente a América del Norte, Europa y la aún existente Unión Soviética, que desde Cuba, tendía puentes comerciales con países como Perú.

La perspectiva actual
Hoy la perspectiva parece haber variado en 180 grados, pues la idea predominante es que la inserción global se debe buscar a través de acuerdos bilaterales con países desarrollados y economías emergentes, básicamente asiáticas.

Muchos países latinoamericanos, Chile especialmente, prefieren concentrarse en generar acuerdos con mercados de gran tamaño extra-regionales en lugar de incorporarse a negociaciones intra-regionales cuyo efecto comercial no parece relevante.

Lo esencial del asunto parece darse en como se combina la posibilidad de negociaciones bilaterales con grandes mercados con los acuerdos de integración y cooperación entre latinoamericanos y, en esa lógica, la pregunta que surge es si son los acuerdos con naciones desarrolladas los que le entregan dinamismo a la integración regional o por el contrario, atentan contra ésta, generando roces, conflictos, y malestar, en especial en países como Venezuela y Bolivia, cuyos gobernantes despliegan un discurso anti-imperialista con claras reminiscencias al tradicional discurso de la izquierda de antaño.

Las Amenazas.
Veamos cuales son los problemas que enfrenta la integración latinoamericana

.- Chile salió del Pacto Andino en 1976 por decisión de la dictadura de Pinochet. Junto a la salida de Chile ingresó Venezuela, país que se retiró de la Comunidad Andina de Naciones recientemente, molesto porque Perú y Colombia suscribieron bilateralmente Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos.

.-El MERCOSUR se encuentra entrampado por diversos roces bilaterales entre sus miembros permanentes y también entre los observadores asociados. Problemas entre Uruguay y Argentina por temas medio ambientales, Perú y Venezuela, Chile y Bolivia con su antiquísimo problema marítimo y la soterrada disputa por el predominio regional entre los dos socios mentores del acuerdo, Argentina y Brasil, contribuyen negativamente en ese difícil cuadro.
Pocos hacen hoy la analogía entre Brasil y Argentina con el dinamismo y liderazgo que exhibieron Francia y Alemania en los inicios del proceso de integración europea

.-A los países latinoamericanos que ven con simpatía el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA) se opone la creación de Hugo Chávez, denominada Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) que suma a bolivianos y cubanos y que no deja indiferentes a gobernantes socialdemócratas como Lula. El ALBA de venezolanos, cubanos y bolivianos reivindica los Tratados de Cooperación entre los Pueblos frente a los Tratados de Libre Comercio. Incluso, contemporáneamente a la última reunión del MERCOSUR, realizaron la denominada “Cumbre de los Pueblos por la Soberanía y la Integración Sudamericana”

.-La centralidad del tema energético y las diversas visiones e intereses que sobre el se tejen, ha generado discrepancias entre Chávez y Kirchner, entre Lula y Evo Morales por PETROBRAS, etc.

.-México privilegia el NAFTA y el acuerdo Puebla-Panamá

.-La Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA) y el proyecto del anillo energético evolucionan con mucha lentitud.

Las situaciones mencionadas anteriormente indican que los acuerdos de integración no han funcionado según lo planificado y están a años luz del modelo de la Unión Europea, que fue y es el referente para los países latinoamericanos.

Las oportunidades
Como se sabe, se han firmado una innumerable cantidad de acuerdos entre países latinoamericanos y naciones de fuera de la región. Centroamérica demuestra gran dinamismo. Un ejemplo es el CAFTA, las negociaciones en curso con la Unión Europea, los propósitos de configurar una unión aduanera y el Tratado de Libre comercio centroamericano con los Estados Unidos.

Por su parte, la Comunidad Andina de Naciones avanza en negociaciones como bloque con la Unión Europea; el CARICOM lo hace con Canadá y la misma Unión Europea; MERCOSUR lo hace con la economía emergente de la India, entre otros casos.

Volvemos a nuestra pregunta ¿Todos estos acuerdos multilaterales, bilaterales, sectoriales, contribuyen o dificultan la integración?

Mi opinión es que si no se intensifica el diálogo político, la región estará en problemas. Y ese diálogo es posible, en la medida que, como se señalo anteriormente, hoy por hoy, todos los gobiernos de la región persiguen objetivos similares.

Se debe avanzar entre los que están de acuerdo, generando un mínimo común de convergencia que , enmarcado en el Acuerdo Latinoamericano de Integración, ALADI, permita coordinar y sincronizar las múltiples iniciativas. Hoy existen más de cien acuerdos de tipo bilateral y multilateral en América Latina, que, cual más cual menos, se orientan hacia la creación de un espacio de libre comercio.

Otro aspecto relevante que debe re-potenciarse se refiere al reimpulso que se debe dar al IIRSA, proyectando su institucionalización, pues se refiere a elementos fundamentales de la integración como necesariamente son los trabajos conjuntos, coordinados y complementarios en los sectores de telecomunicaciones, energía e infraestructura.


Conclusiones
La integración supone la “superación de las divisiones y de las rupturas y la vinculación orgánica entre las organizaciones”(4), que para nuestro caso, corresponden a los Estados latinoamericanos.

Considero la integración como un proceso y una condición que debe incorporar los aspectos económicos, políticos y jurídicos, y en tanto proceso se debe comprender que debe ser abierto y gradual.

En lo económico, “un elemento que todos comparten es buscar promover una mejor inserción en la economía internacional de los países de la región” (5)

Coherentemente con ello, “reducir la inestabilidad macroeconómica y el control de la brecha externa y fiscal” (6) es ciertamente un requisito esencial para que avance la integración.

Como señala Roberto Galiguri “la pieza clave en el proceso de integración consiste en la formación de un mercado único, en la creación de una vasta zona de política económica común que constituya una potente unidad de producción” (7)

Insisto en el punto del diálogo político, que es necesario y posible en la medida que, como se señalo, todos los gobiernos de la región persiguen objetivos similares. Este dialogo político debe orientarse en especial a materias de política fiscal, monetaria y comercio internacional. Se debe avanzar en concordar regimenes de comercio exterior (especialmente política de aranceles), tipo de cambio, política de promoción fiscal y de apoyo financiero, entre otros.

El diálogo debe contribuir también a la transferencia de experiencias entre países, sobre sus acuerdos económicos externos, sus experiencias y lecciones de negociación, entre otros temas.

Puede que la inserción global avance más rápido que la integración regional, pero se debe entender que estos procesos no se contraponen, si no que se refuerzan. Lo que existe es una cierta inoperancia de los esquemas actuales de integración en América Latina, inoperancia que tiende a ser sustituida por una multiplicidad de acuerdos multilaterales y bilaterales que van señalando inéditos e insospechados caminos de integración regional y global.


Citas
1.- Diccionario de Política. Norberto Bobbio. Siglo Veintiuno Editores.
2.- Políticas Sociales y Desarrollo. Chile 1924-1984.
José Pablo Arellano. Ediciones CIEPLAN
3.- Entre el neoliberalismo y el crecimiento con equidad. Tres décadas de
política económica en Chile. Ricardo Ffrenc-Davis. Ediciones Dólmen.
4.- Diccionario de Política. Norberto Bobbio. Siglo Veintiuno Editores.
5.- Los procesos de Integración Mundial y América Latina. Roberto Bouzas.
6.- Los procesos de Integración Mundial y América Latina. Roberto Bouzas.
7.-Fundamentos para la integración de América Latina.
Roberto Galigguri y Alejandro Figueroa.. Revista Diplomacia, octubre-diciembre
de 1999.


Bibliografía
1.- Diccionario de Política. Norberto Bobbio. Siglo Veintiuno Editores.
2.- Diccionario de Ciencias Jurídicas. Roberto Moreno Rodríguez
Diccio Editora.
3.- El avance democrático en América Latina. Fernando Ramirez. En “Cuadernos
de orientación”.
4.- Entre el neoliberalismo y el crecimiento con equidad. Tres décadas de
Política económica en Chile. Ricardo Ffrenc-Davis. Ediciones Dólmen.
5.-Fundamentos para la integración de América Latina.
Roberto Galigguri y Alejandro Figueroa.. Revista Diplomacia, octubre-diciembre
de 1999.
6.- Las relaciones del Cono Sur: iniciativas de integración. Luiz Alberto Moniz B.
7.- Los procesos de Integración Mundial y América Latina. Roberto Bouzas.
8.-Nuestra Herencia democrática y antiimperialista. Cesar Cerda. En “Cuadernos
de orientación socialista”·
9.- Políticas Sociales y Desarrollo. Chile 1924-1984.
José Pablo Arellano. Ediciones CIEPLAN

10 comentarios:

Sandra Milena Diaz Castro dijo...

La integración es la solución a los grande males que aquejan a la región, por estos mismos males son el gran problema para integrarnos, Para que esto llegue a suceder y no dudo que pase, lo primero que debe existir es la fuerte convicción de que unidos seremos mas fuertes y luego los países deben comenzar a fortalecer sus economías y afianzar sus vínculos económicos, eso ya esta pasando podemos ver alianzas entre los países que apuntan hacia ese horizonte y realmente no esta lejos el momento en que veamos una América unida.Sandra Milena Díaz Castro. Grupo 56953

Sandra Milena Diaz Castro dijo...

La integración es la solución a los grande males que aquejan a la región, por estos mismos males son el gran problema para integrarnos, Para que esto llegue a suceder y no dudo que pase, lo primero que debe existir es la fuerte convicción de que unidos seremos mas fuertes y luego los países deben comenzar a fortalecer sus economías y afianzar sus vínculos económicos, eso ya esta pasando podemos ver alianzas entre los países que apuntan hacia ese horizonte y realmente no esta lejos el momento en que veamos una América unida.Sandra Milena Díaz Castro. Grupo 56953

cundgilbertocaraballo dijo...

La integración latina americana ácido un pensamiento desde el libertador Simón Bolívar, donde se quiere que los países estén unidos para el desarrollo social, político y económico, pero se tiene las diferencia que existen entre países por los conflictos internos como Colombia con la guerrilla, que tuvo sucesos con Venezuela y ecuador nace la posibilidad de crear un organización que ayude a remediar situaciones como fue la de los presidente Álvaro Uribe y Raúl Correa, donde plantea esta posibilidad de unión de los países latino americano, así poder enfrentar grandes monopolios que cada día quieren llegar a tener el dominio de la economías pequeñas como lo es estados unidos que está en todo como es el apoyo a la fuerzas militares o como vemos hoy en día con los tratados de libre comercio que no son malos pero si están mal negociados y no benefician a los pueblos para tener un desarrollo social económico, si los países latinoamericanos tuvieran una un acurdo de unión se podría emerger en cambio de la economía nacional y de un intercambio de igualdad al momento de negociar y llegar a tener una moneda dura como la tiene la economía europea y tener una paz entre lo mismo países.
José Gilberto Caraballo.
Abril 26-2015
Grupo: 56953.

mao24 dijo...

La verdad soy un poco escéptico con la integración latino américa debido a su politización regional, partiendo de una idea que una creencia, ideología y partido político nunca estarán de acuerdo con lo adverso ya que todo estos rotulillos solo trae sectorización individual y no grupal , latino américa tiene todo para ser una potencia en todos los sentidos , pero eso no es suficiente ya que existen las diferencias ya expuestas anteriormente.

Hernando Mancipe Barreto dijo...

Considero desde mi punto de vista que si los gobiernos de todos los pueblos americanos llegaran a un acuerdo donde los pueblos fuesen la principal excusa para avanzar se podrìa dar, somos muy cercanos en temas culturales, tenemos limites muy marcados pero de acceso territorial lo cual facilita la integraciòn, la unidad monetaria y la eliminaciòn de fronteras.

Maria Yurani Benavides Sierra dijo...

Considero que las oportunidades están, pero des afortunadamente el desacuerdo de ideas, la competencia entre los mismos países latinoamericanos, la corrupción, la indiferencia, la falta de ideología y muchos otros aspectos, que no han permitido que las países se unan. Me llevan a pensar que la unión está lejana, que no será fácil, pero que es una esperanza que nos podemos botar a la basura.
Si elegimos mejor a nuestros gobernantes y mandatarios, podría ser posible.

ROCIO BLANCO dijo...

Creo que falta mucho trabajo por unificar políticas sociales y económicas, abrir las fronteras y centralizar los procesos de una manera justa, humana y equitativa es muy romántico pero no imposible, seguramente las nuevas generación con los múltiples cambios del acontecer humano logren integrar a América Latina como uno todo, logrando cumplir el sueño que anhelaba Simón Bolívar.

Angie Huertas dijo...

Lamentarse o ser apáticos ante los asuntos públicos no soluciona los conflictos sociales. Se debe como sociedad construir democracia, refiriéndonos no sólo al día de la elección y al voto, sino hacer conciencia de las oportunidades de desarrollo que trae consigo participar en los asuntos públicos, en cuanto a economía podemos decir que en las últimas décadas, las salidas comerciales han crecido y existe una mayor diversificación de los mercados de América Latina, pero el peso relativo de la región en los intercambios mundiales y en las corrientes de inversión ha disminuido significativamente.
Ante esto, la integración regional se presenta como un proceso generador de efectos dinámicos positivos y como uno de los medios para dinamizar a las economías regionales, y a la vez favorecer la transformación productiva.

Luz Piedad Vargas Moscoso dijo...

pienso que de ser posible si, ´pero primero se debe cambiar la mentalidad de quienes rigen el poder, mas que un beneficio personal debe ser un compromiso pensando en el pueblo y ver lo positivo que se puede unificar política y económicamente pero unificados, dejar de un lado tanto idealismo.

Jazmin Alexandra Morales Londono dijo...

mientras la economia de latinoamerica sea una economia emergente y necesite la financiacion de de america del norte, los gobiernos de sur america no tendran la autonomia suficiente para crear tratados o convenios que lleven a la integracion de las naciones latinoamericanas.